Por fin el “Por Ellas” ¡Venga equipo!

¡Llegó el día! Bastante rápido, ¡ya llegó!. Volé el sábado de Culiacán a La Paz (vaya que México es bonito), en donde estuve unos días en una capacitación con mentores de la zona noroeste del país. Me encantan esos días, pero ahora no pude disfrutarlo tanto por estar concentrada en el domingo. ¡ay los nervios!.

Toda la semana estuve pensando en el evento, mi cabeza estaba allá desde el lunes. Entrené tranquila en la semana, una vez con Gis, una vez sola. Me urgía llegar a la lanchita.

Sábado

Me despedí de los mentores con los que pasé 2 días increíbles. Me desearon la mejor suerte del mundo, les di abrazos a toditos y me fui al aeropuerto.

Mi avión aterrizó a las 2:30 pm en La Paz, de ahí me fui directo al Hotel sede (The Marine Waterfront Hotel) a registrarme con el equipo de los relevos y a empezar con todos los preparativos para el domingo. Verlos fue increíble. El ambiente de los equipos, el mejor. Me dieron mi paquete, nos fuimos a comer mariscos y a las 6:00 estábamos listos para la junta previa en el hotel.

6 de 8

¡Me impactó ver tantos equipos, tantos nadadores, tanta energía y tanta felicidad! Nosotros, muy uniformados sentaditos esperando instrucciones.

En la junta previa

Nos explicaron la logística del día siguiente, nos dieron números, datos y nos dijeron que nos esperaban tempranito para irnos a la playa desde donde arrancaríamos. ¡32 equipos!, ¡muchos primerizos!. Conocimos a nuestro kayakero, Edmundo, quien nos contó que había estado entrenando para ese día y que estaba listo para apoyarnos. Yo sentí que al conocerlo empezó nuestro evento.

Conociendo a Edmundo

Salimos a tomarnos fotos al atardecer, con nuestra manta. Nuestra protectora, nuestros pies en la tierra, nuestro por qué y nuestro para qué.

Todos en la lona

Antes de ir a cenar y despedirnos, preparamos la comida del día siguiente, con nuestra porra siempre al pie de cañón, hicimos sandwiches de jamón, de crema de cacahuate, de mermelada, en el restaurant nos picaron la piña (muy profesionalmente). ¡Estábamos listos! cenamos y ¡a la cama!

Domingo

A las 5:00 am nos quedamos de ver en la salida del hotel, ahí nos marcaron, Gis pasó por nosotros, todo el equipo junto, llenamos la camioneta de víveres y ¡a la playa!.

A punto de empezar

Llegamos super puntuales, pero las lanchas no. Estuvimos esperando mucho tiempo hasta que llegaran las 32 lanchas, la nuestra fue de las últimas. Por fin llegaron, nos subimos y nos alejamos. Dejamos a Ale y a Daniel en la playa. Ellos serían los primeros en nadar.

Nuestra lancha parecía Fonda. Llevábamos agua, electrolitos, geles, bloqueador, bloqueador para aguasmalas y muchísima comida. Toallas, y sudaderas para cubrirnos del sol. Mi roomie me dio todo un botiquín para ir preparada, que si para el dolor, que si para los piquetes, que si para el mareo…. y la lona que nos costó tanto trabajo tener. Creo que sí parecíamos novatos. Pero es que no queríamos morir de hambre o quedarnos sin energía. Nadar 35 kms no es cualquier cosa y pasar 12 horas ¿? en una lancha, ¡tampoco!.

Primero salieron los 8 solos. Mis respetos y admiración total para ellos. ¡Vaya hazaña! 35 kms y a pleno sol, ¡WOW!.

Tocaba la salida de los equipos de relevos. Empezaron Ale y Dani, nuestra capitana y nuestro delfín. Los otros 6 los esperábamos algo alejados en la lancha, viendo cómo se acercaban. Temblábamos de nervios y de emoción, el oleaje les tocó muy rudo a los primeros, y lo hicieron ¡como campeones!. Media hora después entraron Marga y Soph. Siguieron Héctor y Chris.

El lunes cené con mis amigas de toda la vida. Les pedí que en un papelito me escribieron una frase para leer en la lancha mientras nadaba. El viernes, les mandé un mensaje a mis familiares y amigos para que mandaran frases al celular de Gis para igual leerlas mientras nadaba. Gran gran ejercicio, lo voy a hacer más seguido. Generalmente no sabemos lo que la gente piensa de nosotros y la gente lo dice hasta que morimos. ¡Mal! ¡¡Tendríamos que saberlo en vida!! ¡¡En vida hermano, en vida!! Siempre en vida.

Recibí mensajes de gente adorada por mi, admirada, de gente que está lejos, pero que siempre he sentido cerca. De familiares, de mis amigos, ¡¡fue una gran experiencia y un súper acompañamiento en ese ratote.

Edmundo, nuestro kayakista

El equipo increíble, los relevos fueron fluyendo, sabíamos perfecto lo que teníamos que hacer. El día anterior quedamos que una pareja iba a cuidar a otra pareja, la 1 cuidaba a las 3, la 2 a la 4, la 3 a la 1 y la 4 a la 2. Así la ayuda era más directa y no teníamos a varias personas haciendo bola. Funcionó perfecto. Nos cuidamos entre todos. Nos hidratábamos, comíamos, nos poníamos hielos, descansábamos y al agua de regreso. Gis y yo nadamos 5 veces. La pareja 1 y 2, 6 veces. ¡Buen equipo!

A Gis y a mi nos tocó entrar nadando a Balandra, vi tortugas y muchos peces, rodeamos la boya para salir y seguir nadando, en el segundo nado nos tocó llegar a la boya para girar y regresar por el camino nadado. La corriente se puso pesada de regreso, y el mar era mucho más profundo. Se veía oscuro y la luz del sol entrando por el agua, nada más.

Por la radio escuchamos que habían visto un tiburón ballena, lejos de nosotros, menos mal. Cada entrada al agua fue muy distinta a la anterior, corrientes diferentes, playas distintas, pero siempre una vista hermosa. El atardecer fue algo único. Edmundo nos apoyó siempre, aunque también se cansaba y se metía al agua. Fue un gran apoyo.

Como empezamos 1 hora tarde, se nos terminó el tiempo antes de lo planeado. Nos tocaron unas corrientes medio tortuosas en el tercer relevo y nos frenamos mucho. A las 7 pm nos subimos a la lancha y nuestro Capi nos acercó a la meta. 500 mts antes de llegar nos bajamos a nadar. Teníamos que llegar a la luz azul, que parecía que no se acercaba. Estábamos cansados, ya todos queríamos llegar.

¡¡¡Llegamos!!! los 8 juntos, sin ver naaaaada. Todos traíamos gogles oscuros, o sea que en la noche ¡no se veía nada! Empezamos a caminar hacia la playa, nos tomamos de las manos y llegamos todos juntos. El sentimiento es de felicidad total, emoción, cansancio, orgullo, satisfacción, admiración, respeto, todo junto. Admiro tanto a mi equipo. Todos sabemos que hicimos algo que nunca habíamos hecho y lo hicimos juntos, apoyándonos, ayudándonos, cuidándonos. Todos nos aventamos a algo completamente desconocido y sobrevivimos de la mejor manera. La porra nos estaba esperando en la playa, sin duda una parte importantísima del equipo ¡estábamos tan felices!.

Felices con nuestras medallas

Me quedo con muchísimos aprendizajes, muy contenta de haberme animado a hacerlo. Feliz por haberlos conocido y con mil ganas de ponerme a entrenar más fuerte para hacerlo mejor cuando se tenga que volver a hacer.

Gracias Gis por meterme en esto, Gracias Ale, Dani, Soph, Marga, Héctor y Chris. Ya son personas importantes en mi vida a quienes quiero seguir viendo, aunque sea lejos de una lancha. Amé hacer equipo con ustedes.

Gracias también a Luis, Marla, Araly, Juan y Julia ¡la porra de los ¡eeeeeeeeeeeeeléctricos! Parte del equipo.

Sin duda una de las mejores experiencias de mi vida.

Lo que sigue…

Ahora toca prepararse para el siguiente nado, el 3 de noviembre, de 6 kms, de Mazatlán a la isla de los Venados con mis hermanos. Me emociona muchísimo el plan. Los vamos a hacer a beneficio de la ONG en la que trabajo y si nos quieren ayudar aquí les dejo el link. https://www.globalgiving.org/fundraisers/pinto-swimmers/

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