Empezando en el mundo de la viajada…

Siempre he viajado mucho, me encanta. Desde irnos a una casa los fines de semana que quedaba a una hora de México. Hasta irnos en coche a Estados Unidos de vacaciones.

Desde chiquita, siempre he estado en constante movimiento.  A los 10 años mis papás me mandaron a estudiar inglés a Texas. Ahí fue donde me volví independiente y me dejó de dar miedo moverme.

A los 18 me fui 2 meses a Francia a practicar francés con mi hermano y luego a los 28 me divorcié y me fui a estudiar la maestría a España. Ese fue mi primer viaje enteramente pagado por mi en el que pude decidir todo e ir a donde se me antojaba.

 Visité Italia y Francia. Conocí Marruecos, Holanda, Turquía, República Checa y al terminar fui a visitar a un amigo que vivía en Damasco. Ese viaje me cambió la vida.

Visité Siria, Jordania, Líbano y decidí en esas 2 semanas que el Medio Oriente me jalaba y que ahí quería vivir, (particularmente en Damasco).

Día de San Isidro, en Madrid

Hacia Siria

Regresé a México, vendí lo que pude, trabajé un poco y 10 meses después estaba yo de regreso en Damasco con 2 maletas. Sin conocer el idioma, sin saber a qué iba pero con todas las ganas de quedarme ahí y ver qué pasaba. Pondré algunos posts de mis experiencias árabes más adelante.

Allá fui feliz, muy feliz.

Como la felicidad es temporal, se me acabó cuando los problemas empezaron a complicarse en Damasco. Siria ya estaba contagiándose de la primavera árabe y yo estaba ahí sin querer moverme (y también sin tener  dificultades todavía).

En diciembre del 2011 fue cuando empecé a pensar que las cosas no iban a mejorar antes de empeorar y regresé a México. SEGURA de que todo se solucionaría en un año y podría volver… ingenua.

Mezquita Omeya, Damasco

Ahora África

Regresé a México al peor trabajo que he tenido en mi vida y me quise volver a ir, pero ahora a Camerún. Quería experimentar África, conocer otro mundo, hacer algo allá, quitarme estereotipos y sobretodo, viajar.

 Un año después de haber vuelto a México, me volví a ir.

Aterricé en Yaoundé, otra vez con 2 maletas y sin ninguna idea de lo que iba a pasar conmigo allá. Abierta a todo y con ganas de trabajar con niños.

En México hice una pequeña campaña de recolección de fondos y con eso trabajé con niños (también escribiré más de eso después).

Playa en Camerún

De regreso a México

Después de 10 meses allá y ya sin ahorros, me buscaron para regresar a trabajar a Chiapas a un proyecto completamente distinto y muy retador. No lo pensé y me fui directo a San Cristóbal de Las Casas.

Sólo paré dos semanas en México para empacar todas mis cosas y enviarlas a mi nueva casa. Nunca llegaron. Se robaron el camión antes de que llegara a Chiapas.

Así fue como perdí todo lo que tenía y me quedé literalmente, con lo puesto. Estuve 3 años en San Cristóbal de Las Casas, contenta, tranquila y realizada. Hasta que necesité moverme.

Casi al mismo tiempo se me abrió la posibilidad de irme a Nueva York y ¡¡¡me fui!!! ¡Vaya locura!. Me fui de un pueblito en las montañas en Chiapas, a Nueva York!!. Estuve 10 meses y salí corriendo, no aguanté, no me gustó.

Aldama, Chiapas

Desde entonces estoy en México, trabajando en algo que me encanta. Pero con ganas de viajar, conocer, experimentar, comparar, seguir formándome y conociendo el mundo.

Me apasionan las diferentes maneras de pensar, de vivir, el oriente y el occidente, las costumbres, los idiomas, las religiones. Los humanos somos apasionantes y hay mucho que ver y que aprender y para eso, hay que viajar y seguir explorando.

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